Por Alfredo Miase
Durante décadas, los residentes fuera del país hemos sido
vistos como el banquito de dólares sin costo alguno que ayudan a la economía de
una nación. Pero los “dominicanos ausentes” cómo suelen llamarnos, somos más
que eso.
La diáspora dominicana residente en el exterior somos el
segmento de la población dominicana que tenemos que dar el pleito por la
supervivencia, el adecentamiento, la institucionalidad y el respeto a los
bienes públicos de nuestra Patria.
Desde nuestra óptica, el objetivo principal de las diferentes
organizaciones de la comunidad en el exterior, debería de ser visibilizar las
problemáticas sociales de la comunidad, tanto dentro como fuera del país.
Exigir soluciones sostenibles y asumirla desde una perspectiva independiente
apartidista que enarbole la unidad como bandera de desarrollo y saliendo del círculo
vicioso en el que nos encontramos, entretenidos con las fiestas, desfiles y
otras formas de sociabilizar… mientras los grandes males sociales de nuestra
Patria, su gente y entorno, van empeorando, mientras nos mantenemos
indiferentes. 
Regularmente vamos en auxilios de nuestros pueblos con ayudas
y soluciones puntuales a diferentes problemas, pero la realidad es que esto que
esto no resuelve del todo la situación, liberando nosotros de su
responsabilidad al Estado y las instituciones que tienen que elaborar políticas
públicas.
Hoy más que nunca, el poder y la corrupción política está en
todas partes. Mientras nos dicen que la economía dominicana crece, el pueblo no
tiene nada y se ve sumido en la pobreza, pobreza que es utilizada para jugar y
manipular a los más vulnerables. La gente se conforman con dádivas ya que le
han hecho creer que tienen que conformarse y "coger lo que le den”, es por
eso que la responsabilidad de reconstruir la Patria tiene que recaer en un alto
grado sobre los hombros de la diáspora, que por nuestra independencia económica
y el gran sentimiento Patrio que brota por los poros, debemos ponernos al
servicio de un movimiento ideológicamente fundamentado y con lo mejor de la
Sociedad local, con el único objetivo de auspiciar la reconstrucción de las
fuerzas vivas de la Patria.
Los sindicatos, junta de vecinos, asociación de Padres y
amigos de las escuelas, periodistas y todos los sectores de la Sociedad
interesados genuinamente en el bienestar del pueblo, ciudadanos/as
comprometidos, tiene que formar parte de este movimiento social, radical e
incorruptible, que luchará por devolver a la Patria y a las grandes mayorías,
los recursos del Estado para ponerlos al servicio de los vulnerables, los
marginados de la Patria.
Debemos asumir una lucha verdadera por una justicia independiente, devolución de lo robado y funcionabilidad de las instituciones del Estado. Además de construir estamentos efectivos de la Sociedad que fiscalicen las instituciones de la sociedad y municipalizar una policía funcional que juegue un papel en la preservación del medio ambiente y la seguridad ciudadana, que pueda tener las herramientas que les permita hacer su trabajo y pueda coordinar con los diferentes estamentos del Estado.
La campaña Agua
potable para Haina se encamina en esta dirección de visibilizar las grande
posibilidades que tiene la diáspora de trabajar en combinación con buenos
ciudadanos locales empujando agendas que busquen solución a problemas puntuales
de nuestro país, por eso la importancia de trabajar con el alma y el corazón,
para que al municipio Bajos de Haina se les construya su acueducto, esto sería
un buen ejemplo del poder de la diáspora en auspiciar luchas que conduzcan a la
solución de problemáticas colectivas de la Sociedad.
Por eso es impostergable la organización de la diáspora no
importa donde nos encontramos, unidos con fundamentados en sentimientos patrios
que propicie un cambio verdadero en nuestra patria, que abra el camino del
regreso de casi cuatro millones de dominicanos que somos exiliados económicos,
por la visión miope y mal intencionada de un grupo que solo van al Estado a
servirse y no servir.
Llego la hora dejar de seguir validando a los mismos verdugos
que han representado el atraso del pueblo, esos que nos han hecho salir de
nuestra Patria. No podemos seguir permitiendo que estos bandidos sigan
visitando y esparciendo sus mentiras en los países que nos han acogido, no
podemos seguir haciéndoles el coro, tratándolos cómo príncipes y princesas, no
podemos seguir votando por los que no tienen un compromiso real con la nación.
Traduzcamos los
aportes económicos que hacemos a nuestra patria en poder político y social que
pueda producir el cambio verdadero que soñaron nuestros patricios.

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